RAP EJE CAFETERO análisis crítico y propuestas de reorientación de la agenda regional de proyectos para el Plan Nacional de Desarrollo 2026–2030 de Abelardo De la Espriella.
Una agenda para mover mercancías, no para garantizar la vida
Nación Quimbaya, Territorio Burila, Cuenca del Tatayamba
Julio 08 de 2026
Señor
HUMBERTO
TOBON
Gerente
Región Administrativa y de Planificación RAP DEL EJE CAFETERO
Pereira,
R.
Señores gobernadores de Caldas, Quindío, Risaralda y
Tolima
Miembros de la RAP Eje Cafetero
Copia: corporaciones autónomas regionales, Ministerio de Ambiente y Desarrollo
Sostenible, Procuraduría General de la Nación, Contralorías, Defensoría del
Pueblo, cámaras de comercio, comités intergremiales, Comisión Regional de
Competitividad, Bancadas parlamentarias, universidades, consejos de cuenca y
demás organizaciones sociales y ambientales de la región.
Asunto: Remisión de análisis crítico y propuestas de reorientación de la agenda
regional de proyectos para el Plan Nacional de Desarrollo 2026–2030 de Abelardo
De la Espriella.
Respetados señores:
En representación de la Corporación
para la Investigación Socioeconómica Regional —CISER—, en ejercicio del
derecho petición y con fundamento en la experiencia acumulada durante la permanencia
de seis años en el Consejo de Cuenca del POMCA del río La Vieja–Tatayamba, nos
permitimos remitir el documento denominado “Análisis crítico de los
proyectos priorizados por la RAP Eje Cafetero: una agenda para mover
mercancías, no para garantizar la vida”.
El escrito examina la
propuesta regional divulgada para su incorporación al Plan Nacional de
Desarrollo 2026–2030 y advierte un desequilibrio que debe corregirse antes de
que la agenda sea presentada como expresión integral de las necesidades del
territorio.
Mientras los proyectos
viales, ferroviarios, aeroportuarios y logísticos aparecen definidos mediante
corredores, localizaciones, costos y horizontes de ejecución, los asuntos
esenciales para la supervivencia regional —seguridad hídrica, agua potable, saneamiento
básico, tratamiento de vertimientos, gestión integral de residuos, adaptación
climática y protección del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano— permanecen
reducidos a referencias generales y sin una cartera equivalente de proyectos,
financiación, metas y responsables.
A esta asimetría temática se suma una preocupante
parcialización territorial de la agenda, pues la distribución de los
proyectos no parece responder de manera equilibrada a las necesidades de los
departamentos que integran la RAP.
Risaralda y Caldas concentran los
principales nodos logísticos, aeroportuarios, ferroviarios, hospitalarios y de
servicios regionales, mientras el Quindío y buena parte del Tolima aparecen
principalmente como territorios de paso, soporte vial y receptores de impactos
derivados del tránsito, la expansión urbana, el turismo y la presión sobre sus
recursos naturales.
Esta configuración puede terminar
consolidando un modelo en el que unos departamentos capturan la centralidad
económica, la inversión y los servicios de mayor valor agregado, mientras otros
asumen los costos ambientales, sociales y territoriales de la conectividad
regional.
Por ello, denunciamos que la agenda,
tal como fue presentada, carece de un criterio explícito de equidad
interdepartamental, compensación territorial y distribución justa de beneficios
y cargas, indispensable para que la RAP actúe como verdadero instrumento de
integración regional y no como mecanismo de concentración selectiva de
oportunidades.
La presente comunicación no
pretende desconocer la importancia de la conectividad ni oponerse de manera
indiscriminada a la infraestructura regional.
Su propósito es exigir que
toda inversión orientada a incrementar el comercio, el turismo, la urbanización
o la circulación de mercancías se subordine previamente a la capacidad real de
los ecosistemas, de las fuentes abastecedoras y de los sistemas municipales de
servicios públicos.
Una región no puede
considerarse competitiva si sus habitantes enfrentan riesgo de
desabastecimiento, si sus ríos reciben vertimientos sin tratamiento, si sus
acueductos rurales carecen de respaldo técnico y si sus rellenos sanitarios se
aproximan a escenarios críticos de colmatación.
Esta preocupación resulta
especialmente grave porque la propia RAP ha reconocido que 43 de los 100
municipios de la región presentan riesgo alto o medio de desabastecimiento de
agua durante periodos de intenso calor. Sin embargo, ese diagnóstico no se
traduce en un Plan Regional de Seguridad Hídrica con proyectos municipalizados,
presupuestos, fuentes de financiación, cronogramas e indicadores verificables.
La amenaza está reconocida, pero la solución todavía no ha sido estructurada
con la misma diligencia aplicada a las carreteras, los aeropuertos, los trenes
y las plataformas logísticas.
El documento también
incorpora los resultados de la gestión adelantada desde el Consejo de Cuenca,
las recomendaciones formuladas por el CISER para la protección del PCCC y el
diagnóstico construido con información de la Superintendencia de Servicios Públicos,
la Procuraduría General de la Nación, autoridades ambientales, operadores y
empresas prestadoras sobre la crisis regional de los residuos sólidos. Estos
antecedentes demuestran que no existe ausencia de información ni falta de
propuestas: existen diagnósticos, alertas y alternativas que deben ser
incorporados en la planeación regional.
En particular, resulta
inadmisible promover una expansión de las actividades logísticas, comerciales,
industriales y turísticas sin establecer qué ocurrirá con el incremento de la
demanda de agua, los nuevos vertimientos, los residuos orgánicos, los empaques,
los materiales desechables y los residuos de construcción que producirán los
mismos proyectos. La infraestructura económica no puede seguir formulándose por
separado de la infraestructura ambiental que debe sostenerla.
Por lo anterior,
solicitamos respetuosamente que este análisis sea recibido como un aporte
técnico, ciudadano y preventivo; sea circulado entre los gobernadores, equipos
de planeación, consejos directivos y mesas técnicas de la RAP; y sea
considerado antes de consolidar la agenda definitiva que será presentada al
Gobierno nacional y a la bancada parlamentaria regional.
Nuestra invitación es
clara:
Se debe sí o sí, reorientar la agenda regional para que el agua, el
saneamiento, la gestión de residuos, la protección del PCCC y la capacidad
ambiental del territorio no sean capítulos accesorios, sino condiciones previas,
priorizadas y vinculantes de toda política de competitividad. Así mismo la
agenda debe equilibrarse territorialmente sin sesgos entre departamentos.
El Eje Cafetero sí necesita
infraestructura, pero necesita primero garantizar que sus habitantes puedan
seguir viviendo dignamente en él.
En consecuencia, solicitamos a cada uno
de los gobernadores que integran la RAP Eje Cafetero emitir un pronunciamiento
oficial, expreso y de fondo sobre las observaciones formuladas en esta
comunicación, indicando si comparte, rechaza o propone ajustar la actual
priorización regional, así como las medidas concretas que impulsará para
garantizar equilibrio territorial, protección ambiental y distribución justa de
beneficios y cargas entre los departamentos.
Esta respuesta deberá ser
individualizada, motivada y remitida dentro de los términos legales aplicables
al derecho fundamental de petición, evitando pronunciamientos genéricos o
remisiones impersonales a la administración de la RAP.
Atentamente,
Luis Alberto Vargas Ballén
Director CORPOCISER
|
Nota: Este es un
documento electrónico generado desde los Sistemas de Información de la
CORPORACIÓN CISER. El original
reposa en los archivos digitales de la Entidad. |
Vocero Veeduría Cívica Armenia y Quindío
ANÁLISIS
CRÍTICO DE LOS PROYECTOS PRIORIZADOS POR LA RAP EJE CAFETERO
Una agenda para
mover mercancías, no para garantizar la vida
La propuesta promovida por
la RAP Eje Cafetero para el Plan Nacional de Desarrollo 2026–2030 presenta una
contradicción profunda: reconoce que la región enfrenta riesgos graves de
desabastecimiento de agua y vulnerabilidad climática, pero concentra su capacidad
técnica, política y financiera en carreteras, ferrocarriles, aeropuertos,
plataformas logísticas y corredores para el comercio.
En las páginas divulgadas,
los proyectos de infraestructura económica tienen nombres, trayectos, costos,
localizaciones, fuentes potenciales de financiación y entidades responsables.
En cambio, la protección ambiental queda reducida a advertencias generales,
llamados institucionales y declaraciones de buena voluntad.
La conclusión es
inevitable:
La RAP sabe que
el agua está en riesgo, pero sigue planeando como si la prioridad fuera que
circulen más vehículos, mercancías y turistas, y no que las personas puedan
seguir viviendo dignamente en el territorio.
Debe advertirse que este
análisis se refiere al contenido concreto de la propuesta divulgada. Si la RAP
dispone de proyectos ambientales adicionales, estos no aparecen con la misma
claridad, jerarquía ni nivel de estructuración que las obras de conectividad.
1.
La verdadera prioridad de la RAP: es lo que denominan competitividad,
logística y comercio
La agenda regional se
articula alrededor de una visión económica muy definida:
·
rehabilitación
y extensión de corredores ferroviarios;
·
terminación y
construcción de dobles calzadas;
·
nuevas
concesiones viales;
·
plataformas
logísticas y puertos secos;
·
modernización
de aeropuertos;
·
conexiones con
el Pacífico, el Caribe y el Magdalena;
·
reducción de
costos de transporte;
·
fortalecimiento
del comercio exterior.
La RAP anuncia un Plan
Logístico Regional con 32 proyectos e inversiones aproximadas de $22 billones
durante 15 años. Esa magnitud demuestra dónde están realmente puestas sus
prioridades.
No se observa un esfuerzo
equivalente para estructurar un Plan Regional de Seguridad Hídrica, un Plan
Regional de Saneamiento, un Sistema Regional de Aprovechamiento de
Residuos o una estrategia financiera para proteger el Paisaje Cultural
Cafetero.
La región está siendo
pensada como una plataforma logística antes que como un territorio vivo.
2.
El componente ambiental es marginal, genérico y
desproporcionado
El documento incorpora un
apartado denominado “Lo ambiental”, pero su contenido no guarda proporción con
la dimensión de los riesgos reconocidos.
La propia RAP admite que 43
de los 100 municipios de la región presentan riesgo alto o medio de
desabastecimiento durante temporadas de intenso calor. Este hallazgo
debería provocar una reorganización completa de las prioridades regionales.
Sin embargo, la respuesta
propuesta consiste esencialmente en solicitar “acciones inmediatas” y
coordinación entre autoridades locales, corporaciones autónomas y el Ministerio
de Ambiente. Lo que manifiesta que en
este vital aspecto no se han formulado iniciativas.
No se identifican:
·
proyectos
específicos por municipio;
·
presupuestos
para seguridad hídrica;
·
fuentes de
financiación;
·
metas de
aumento de oferta;
·
reducción de
pérdidas;
·
cronogramas;
·
responsables
directos;
·
indicadores de
cumplimiento.
La RAP reconoce una amenaza
que compromete la supervivencia de millones de personas, pero no la convierte
en una cartera de proyectos.
Eso no es planeación
ambiental. Es apenas una declaración de preocupación.
La omisión es
más grave porque la región ya cuenta con una agenda ambiental formulada
La debilidad ambiental de
la propuesta de la RAP no puede justificarse alegando falta de diagnósticos,
información o alternativas.
Durante la pasada presidencia
del Consejo de Cuenca del POMCA del río La Vieja–Tatayamba se construyó una
agenda técnica que articula seguridad hídrica, salud pública, saneamiento,
residuos sólidos, ordenamiento territorial, gestión del riesgo, protección del
PCCC y participación ambiental.
Esta agenda incluyó
requerimientos e información sobre:
ü calidad del agua para consumo humano, IRCA, eventos de
riesgo y mapas de riesgo;
ü fuentes abastecedoras y concesiones de agua;
ü condiciones de potabilización y distribución;
ü estado de los acueductos urbanos y rurales;
ü PTAP, PTAR y Planes de Saneamiento y Manejo de
Vertimientos, Parques Tecnológicos para RSU;
ü PGIRS, rellenos sanitarios, lixiviados y vida útil;
ü riesgos por contaminación y fallas de saneamiento;
ü armonización de POT, PBOT y EOT con las determinantes
del POMCA;
ü asentamientos humanos expuestos a inundaciones,
avenidas torrenciales y movimientos en masa;
ü identificación y gestión de pasivos ambientales;
ü protección de rondas hídricas, nacimientos y zonas de
recarga.
El Informe General de
Rendición de Cuentas del presidente del Consejo de Cuenca demuestra que estas
materias no fueron formuladas como simples aspiraciones. Se adelantó la
construcción de una línea base territorial mediante requerimientos a los
municipios, autoridades ambientales, empresas de servicios públicos y entidades
nacionales, con el propósito de sustentar decisiones verificables y superar la
dispersión institucional de la información.
Por tanto, la exclusión de
estos asuntos en la agenda de proyectos de la RAP no es una omisión técnica
involuntaria. Es una decisión de priorización política: se escogió
estructurar y promover la infraestructura para la competitividad, mientras se
dejó sin una cartera equivalente la infraestructura indispensable para la vida.
La RAP no
carecía de propuestas ambientales: careció de voluntad para colocarlas al mismo
nivel de los trenes, las dobles calzadas, los aeropuertos y las plataformas
logísticas.
3.
Hay precisión para las carreteras y vaguedad para el
agua
El contraste metodológico
es contundente.
Para la infraestructura
vial, ferroviaria y logística se identifican corredores concretos:
ü Calarcá–La Paila;
ü Armenia–Pereira–Manizales;
ü Armenia–Cartago;
ü Mariquita–Manizales;
ü Zarzal–La Tebaida;
ü Neiva–Tolima–La Dorada;
ü Yumbo–La Felisa;
ü La Felisa–La Virginia;
ü Ibagué–Cajamarca.
También se identifican
aeropuertos, plataformas logísticas, puertos secos y nodos productivos
específicos.
Para el agua, en cambio, no
se dice:
ü qué fuentes abastecedoras se encuentran en mayor
riesgo;
ü qué municipios requieren nuevas captaciones;
ü qué plantas de tratamiento deben ampliarse;
ü qué redes presentan mayores pérdidas;
ü qué acueductos rurales carecen de tratamiento;
ü dónde se necesitan nuevos tanques;
ü qué inversiones garantizarán reservas para
emergencias;
ü qué cuencas requieren restauración inmediata.
La diferencia revela una
jerarquía política:
El recorrido de
las mercancías está técnicamente estructurado; el recorrido del agua desde la
montaña hasta los hogares permanece sin proyecto.
La Presidencia del Consejo
de Cuenca propuso precisamente superar esa vaguedad mediante un sistema
regional de información ambiental y territorial. Este debía integrar datos
municipales, regionales y nacionales sobre oferta y demanda hídrica, calidad
del agua, concesiones, saneamiento, riesgo, uso del suelo, asentamientos
humanos e infraestructura de servicios.
El Consejo planteó que la
información no permaneciera fragmentada entre alcaldías, corporaciones
autónomas, prestadores y entidades nacionales, sino que se consolidara como una
línea base pública para:
ü identificar subcuencas con estrés hídrico;
ü determinar la capacidad real de abastecimiento;
ü conocer el estado de PTAP, PTAR y redes;
ü verificar el cumplimiento de los PSMV y PGIRS;
ü establecer alertas frente a licencias y proyectos;
ü evaluar impactos acumulativos;
ü definir prioridades de inversión;
ü realizar control ciudadano e institucional.
La experiencia de la
Presidencia demostró que la información ambiental existe, pero está dispersa,
incompleta o desactualizada, lo que limita la gobernanza y facilita que las
decisiones económicas se adopten sin una evaluación suficiente de sus consecuencias.
La RAP debió convertir esta
necesidad en un Sistema Regional Integrado de Información Ambiental, Hídrica
y de Servicios Públicos, con presupuesto, responsables, interoperabilidad y
actualización periódica. En cambio, ofrece cifras generales sobre riesgo de
desabastecimiento, pero no estructura la herramienta mínima para administrar
dicho riesgo.
4.
Omisión casi absoluta del saneamiento básico
La agenda divulgada no
presenta una estrategia regional sólida para el saneamiento básico, pese a que
la expansión vial, logística, turística y urbana incrementará inevitablemente
la presión sobre alcantarillados, fuentes hídricas y plantas de tratamiento.
No se priorizan de manera
visible:
ü construcción y ampliación de PTAR;
ü descontaminación de ríos y quebradas;
ü tratamiento de vertimientos urbanos;
ü soluciones de saneamiento rural;
ü manejo y disposición de lodos;
ü eliminación de conexiones erradas;
ü modernización de redes de alcantarillado;
ü control de vertimientos industriales y
agroindustriales;
ü reúso de aguas tratadas;
ü sistemas separados de aguas lluvias y residuales.
Esta ausencia es
particularmente grave porque no existe verdadera competitividad en ciudades que
descargan sus aguas residuales sobre los mismos ríos de los que depende su
abastecimiento.
Promover más desarrollo
logístico sin garantizar capacidad de saneamiento equivale a acelerar la
contaminación.
Cada nueva plataforma
logística, urbanización, aeropuerto ampliado, corredor turístico o
concentración industrial demanda agua y genera aguas residuales.
La RAP presenta las
infraestructuras que aumentarán la carga, pero no las obras necesarias para
tratar sus efectos.
Esta omisión contrasta
directamente con el trabajo desarrollado por el Consejo de Cuenca, que situó el
saneamiento como parte inseparable de la seguridad hídrica y de la salud
pública. No basta con conocer cuánta agua existe: es indispensable determinar qué
ocurre después de utilizarla, dónde se vierte, qué tratamiento recibe y qué
impacto produce sobre las fuentes que abastecen a las poblaciones aguas abajo.
La agenda propuesta desde
el Consejo comprendió:
ü inventario regional de PTAR y sistemas de saneamiento;
ü revisión del estado y cumplimiento de los PSMV;
ü identificación de vertimientos urbanos, rurales,
industriales y agroindustriales;
ü evaluación de eficiencias reales de tratamiento;
ü control de conexiones erradas;
ü seguimiento a cargas contaminantes;
ü recuperación de cuerpos de agua;
ü tratamiento y disposición adecuada de lodos;
ü soluciones descentralizadas para las zonas rurales;
ü reúso de aguas tratadas y aprovechamiento de aguas
lluvias;
ü priorización de inversiones según riesgo sanitario y
ambiental.
En el Informe de Rendición
de Cuentas del Consejo de Cuenca se exige a los municipios priorizar
inversiones en saneamiento y a las autoridades ambientales ejercer control
efectivo sobre vertimientos, ocupaciones indebidas y pasivos ambientales.
Asimismo, demanda a las empresas prestadoras mayor transparencia y responsabilidad
frente al agua y al saneamiento.
La RAP no puede hablar de
productividad regional mientras los ríos reciben las descargas generadas por el
crecimiento que ella misma pretende promover.
Cada kilómetro
de nueva infraestructura que induzca urbanización, turismo o actividad
económica sin una capacidad equivalente de saneamiento se convierte en una
nueva carga contaminante financiada con recursos públicos.
5.
Los residuos sólidos desaparecen de la agenda regional,
la RAP ignoró una crisis regional de residuos que ya había sido advertida
El tratamiento de los
residuos sólidos constituye uno de los vacíos más graves de la propuesta de la
RAP Eje Cafetero. Mientras se estructuran corredores viales, trenes,
aeropuertos y plataformas logísticas para aumentar el comercio, la industria y
el turismo, no aparece una cartera regional equivalente para reducir,
aprovechar y tratar los residuos adicionales que producirán esas actividades.
No se priorizan proyectos
regionales de separación en la fuente, clasificación, reciclaje, compostaje,
biodigestión, tratamiento de residuos especiales y peligrosos, aprovechamiento
de residuos de construcción y demolición, manejo avanzado de lixiviados,
captura de biogás, formalización de recicladores, aplicación efectiva del
comparendo ambiental ni transición hacia la economía circular.
La omisión es más grave
porque el Consejo de Cuenca del río La Vieja–Tatayamba ya había advertido que
la región enfrenta una crisis supramunicipal de gobernanza ambiental,
continuidad del servicio público, protección del agua y salud pública. La
Procuraduría nacional delegada para temas ambientales y agrarios incluso habló en
Armenia de un posible “efecto cascada” y de riesgo de “colapso
regional” si fallan las principales infraestructuras de disposición final.
Radiografía de
los cinco rellenos regionales
|
Relleno sanitario |
Localización |
Carga y cobertura
relevante |
Vida útil o situación
reportada |
|
Parque Ambiental Andalucía |
Montenegro, Quindío |
Entre 450 y 470
toneladas diarias, cerca de 14.000 toneladas mensuales. Pasó de
atender 6 municipios a cerca de 19, incluidos los 12 del Quindío y varios del
norte del Valle |
Aproximadamente 5,5
meses según el diagnóstico presentado ante la Comisión Regional de
Moralización; es el punto más crítico del sistema |
|
La Glorita |
Pereira,
Risaralda |
Cerca de 333.700
toneladas anuales y cobertura de municipios de Risaralda, Quindío, Valle
y Caldas |
El Plan de
Manejo Ambiental permite el uso hasta octubre de 2028. Superservicios reportó
cerca de 73 meses; ATESA proyectó más de 7 años, pero otras
autoridades han advertido escenarios más próximos. Requiere una auditoría que
armonice las cifras |
|
Parque Presidente |
Buga, Valle del Cauca |
Recibe residuos de
municipios del Valle y aparece como alternativa de contingencia para el
Quindío |
Los análisis regionales le
atribuían menos de 2 años de vida útil, por lo que no representa una
solución estructural |
|
La Miel |
Ibagué,
Tolima |
Alternativa
cotizada por NEPSA para transportar residuos desde el Quindío. El costo
informado fue de $62.505,55 por tonelada, frente a $51.239,51 en La
Glorita |
Nueva
capacidad con horizonte técnico aproximado hasta 2042–2043 |
|
La Esmeralda |
Manizales, Caldas |
Atiende municipios de
Caldas y de otros departamentos y ha sido considerada como posible
alternativa de contingencia |
Vida útil aproximada hasta 2034;
EMAS reportó cerca de 1,9 millones de toneladas remanentes desde julio
de 2025 |
Andalucía constituye el
riesgo más inmediato. Su crecimiento desde una infraestructura concebida para
seis municipios hasta un relleno regional que recibe residuos del Quindío y del
norte del Valle explica la rápida disminución de su capacidad.
La Glorita, aunque dispone
de mayor capacidad, tampoco puede ser considerada ilimitada. Recibe residuos de
más de veinte municipios y alrededor de 333.728 toneladas al año. Además,
persisten diferencias importantes entre las proyecciones del operador, la
Superservicios, la Contraloría y las autoridades locales.
El relleno Presidente
aparece como destino alternativo pese a su horizonte restringido. Enviar allí
los residuos que Andalucía deje de recibir solamente trasladaría la emergencia
hacia Buga y aceleraría el agotamiento de otra infraestructura regional.
La Miel cuenta ahora con
una mayor capacidad y una proyección hasta 2042 o 2043. Sin embargo, utilizarla
como salida permanente para el Eje Cafetero significaría recorrer mayores
distancias, aumentar costos, emisiones y desgaste vehicular. NEPSA estimó un
valor de $62.505,55 por tonelada en La Miel, alrededor de un 22 % más que en La
Glorita, sin incluir plenamente combustible, peajes, personal ni pérdida de
disponibilidad de los compactadores.
La Esmeralda posee una vida
útil estimada hasta 2034. El operador reportó aproximadamente 1.897.602
toneladas remanentes desde julio de 2025, equivalentes a unos 9,8 años bajo las
condiciones actuales. Pero tampoco puede
convertirse en el receptor indefinido de la basura de otros departamentos sin
reducir su propio horizonte operacional.
El diagnóstico demuestra
que los llamados planes de contingencia consisten principalmente en transportar
los residuos cada vez más lejos:
- de Montenegro a Pereira;
- de Pereira o Montenegro a Buga;
- del Quindío a Ibagué;
- o eventualmente hacia Manizales.
Eso no es gestión integral
de residuos. Es desplazar territorialmente la basura, aumentar la tarifa
y consumir de manera sucesiva la vida útil de todos los rellenos disponibles.
Las empresas prestadoras ya
advirtieron el impacto. ESACOR reconoció que un cambio de sitio afectaría los
costos de sus usuarios; CLEAN ATMOSPHERE señaló riesgos sobre tiempos, rutas y
vehículos; y NEPSA cuantificó el aumento tarifario y demostró la presión
extraordinaria del turismo: Cocora genera alrededor del 11,3 % de los residuos
de Salento, aunque representa solo el 2,66 % de los usuarios y el 3,19 % del
recaudo.
Frente a esta realidad, la
RAP debió priorizar un Sistema Regional de Economía Circular, con:
ü auditoría técnica armonizada de los cinco rellenos;
ü actualización conjunta de los PGIRS;
ü programa regional Basura Cero;
ü separación obligatoria en la fuente;
ü plantas de clasificación, compostaje y biodigestión;
ü tratamiento avanzado de lixiviados;
ü aprovechamiento del biogás;
ü gestión de residuos especiales y de construcción;
ü formalización de recicladores;
ü tarifas diferenciales y comparendos ambientales
efectivos;
ü obligaciones específicas para turismo, comercio,
industria y grandes generadores.
La RAP planea
por dónde entrarán las mercancías, pero no qué ocurrirá con sus empaques,
residuos orgánicos, materiales desechables y desechos industriales después del
consumo.
La existencia de capacidad
en La Miel o La Esmeralda no elimina la crisis: solamente amplía temporalmente
el mapa de lugares donde puede seguir enterrándose la basura.
Una región que garantiza el
flujo de carros y mercancías, pero no reduce ni trata sus residuos, no está
planificando el desarrollo: está aplazando una emergencia sanitaria y
ambiental.
6.
Los Nevados es presentado como proveedor de agua, pero
no como sistema que exige límites
La propuesta reconoce que
el Parque Nacional Natural Los Nevados abastece de agua a cerca de 3,5 millones
de personas y pide cumplir la sentencia que lo reconoció como sujeto de
derechos.
Ese reconocimiento es
importante, pero insuficiente.
Proteger Los Nevados no
puede limitarse a pedir presupuesto para Parques Nacionales. Es necesario
conectar su protección con:
ü control de la expansión urbana;
ü regulación y restricción de la actividad turística;
ü restauración de cuencas abastecedoras;
ü protección de páramos y bosques altoandinos;
ü reconversión de actividades productivas incompatibles;
ü control de captaciones;
ü medición de caudales;
ü gestión de la demanda;
ü reducción de pérdidas;
ü gobernanza del agua;
ü cumplimiento de los POMCA.
Resulta contradictorio
defender formalmente Los Nevados y simultáneamente promover una red de
carreteras, aeropuertos, plataformas y corredores turísticos sin presentar
estudios integrales sobre sus efectos acumulativos.
No basta con declarar que
el ecosistema debe protegerse. También hay que establecer qué actividades no
puede soportar, cuáles deben limitarse y qué compensaciones ambientales
deben exigirse.
La seguridad
hídrica exige límites vinculantes al crecimiento
Nuestro Informe de
Rendición de Cuentas propone que la seguridad hídrica deje de ser una
aspiración y se convierta en un límite verificable para el ordenamiento
territorial y la aprobación de proyectos.
Para ello plantea la
incorporación del Índice de Máxima Capacidad Urbana —IMCU—, orientado a
evaluar conjuntamente:
ü disponibilidad y sostenibilidad del recurso hídrico;
ü capacidad de potabilización;
ü capacidad de las PTAR y alcantarillados;
ü condiciones de riesgo;
ü movilidad y equipamientos;
ü presión sobre zonas de recarga;
ü pérdida de suelo rural;
ü capacidad institucional de los prestadores;
ü impactos acumulativos del crecimiento.
El IMCU permitiría
determinar cuánto crecimiento adicional puede soportar cada municipio antes de
comprometer el agua, el saneamiento, la movilidad, la seguridad alimentaria o
la calidad de vida. El informe también exige armonizar los POT, PBOT y EOT con
el POMCA, activar alertas tempranas frente a proyectos en zonas críticas y
exigir certificación de capacidad hídrica y de servicios públicos como
requisito previo para cualquier desarrollo.
Esta propuesta debería
extenderse a los proyectos de la RAP:
Ninguna doble
calzada, plataforma logística, aeropuerto, corredor turístico o centro
industrial debe considerarse viable sin demostrar previamente que los
municipios afectados cuentan con agua, saneamiento, gestión de residuos y
capacidad institucional suficiente para absorber sus impactos directos e
inducidos.
7.
El PCCC está ausente como sistema territorial vivo
La omisión del Paisaje
Cultural Cafetero de Colombia es especialmente grave.
El PCCC no es un fondo
escénico para atraer turistas ni un paisaje decorativo que pueda atravesarse
con nuevas vías. Es un territorio cultural, productivo, ambiental y social cuya
permanencia depende de la relación entre:
ü agua;
ü suelo;
ü café;
ü biodiversidad;
ü arquitectura;
ü comunidades rurales;
ü economía campesina;
ü pueblos y ciudades;
ü prácticas culturales;
ü conectividad ecológica.
La propuesta de la RAP
trata a la región principalmente como corredor económico. En esa lógica, el
paisaje corre el riesgo de convertirse en una marca promocional al servicio del
turismo y de la valorización inmobiliaria, mientras se degradan las condiciones
que le dieron origen.
No se observa una
estrategia específica para:
ü evitar la urbanización dispersa del suelo rural;
ü controlar la suburbanización;
ü proteger suelos agrícolas;
ü conservar la arquitectura tradicional;
ü apoyar la permanencia de las familias cafeteras;
ü evitar la gentrificación rural;
ü ordenar el turismo según capacidad de carga;
ü prevenir la transformación de fincas productivas en
condominios y alojamientos;
ü proteger corredores ecológicos;
ü detener la fragmentación del paisaje por obras
lineales.
En otras palabras:
La RAP promueve
infraestructura dentro del PCCC, pero no presenta una política equivalente para
impedir que esa misma infraestructura termine destruyendo sus atributos.
La protección del PCCC
requiere además una evaluación de impactos acumulativos, no únicamente estudios
aislados por proyecto. El Informe de Rendición de Cuentas formuló esta
exigencia frente a la expansión del aguacate Hass, pero el principio es
plenamente aplicable a la infraestructura logística, vial, turística y urbana.
Entre las propuestas
desarrolladas se encuentran:
ü exclusión de actividades intensivas en páramos,
humedales, rondas hídricas, nacimientos, zonas de recarga y áreas protegidas;
ü moratoria temporal de nuevas concesiones de agua en
subcuencas con estrés hídrico, déficit de saneamiento o incumplimiento de metas
de calidad;
ü balances hídricos por subcuenca;
ü evaluación de efectos sinérgicos entre proyectos;
ü análisis de fragmentación ecológica;
ü trazabilidad de usuarios y caudales concesionados;
ü publicación abierta de concesiones y estudios
ambientales;
ü aplicación efectiva del principio de precaución;
ü participación de las comunidades en las decisiones.
La RAP debió aplicar esos
mismos criterios a su portafolio. No puede evaluar separadamente una doble
calzada, un aeropuerto, una plataforma logística y un corredor turístico cuando
todos ellos convergen sobre los mismos municipios, fuentes hídricas, suelos
cafeteros y ecosistemas.
El impacto real no es la
suma administrativa de licencias independientes. Es la presión acumulada que
todas esas obras ejercen simultáneamente sobre el territorio.
8.
Contraste con las recomendaciones formuladas desde el
CISER
Las propuestas planteadas
desde el CISER parten de una lógica distinta: primero debe garantizarse la
vida y después debe definirse cuánto crecimiento puede soportar el territorio.
Entre las prioridades
propuestas se encuentran:
Seguridad
hídrica real
ü modernización y repotenciación de las PTAP;
ü tecnologías avanzadas de tratamiento donde sean
técnicamente necesarias;
ü tanques de almacenamiento redundantes;
ü reservas para contingencias;
ü reducción de pérdidas de agua;
ü fortalecimiento de los prestadores e incluso fusión de
las empresas de servicios públicos;
ü apoyo técnico y financiero a acueductos rurales;
ü protección de cuencas y microcuencas abastecedoras;
ü medición de la capacidad real de oferta frente al
crecimiento urbano.
Saneamiento y
descontaminación
ü construcción y modernización de PTAR;
ü tratamiento efectivo de vertimientos en cada uno de
los complejos urbanos y productivos;
ü soluciones rurales de saneamiento;
ü recuperación de ríos y quebradas;
ü reúso de aguas tratadas y de aguas lluvias;
ü control estricto de cargas contaminantes.
Gestión de
residuos
ü separación obligatoria en la fuente;
ü reciclaje y aprovechamiento;
ü tratamiento de residuos orgánicos;
ü fortalecimiento de recicladores;
ü disminución gradual del enterramiento;
ü soluciones regionales con enfoque de economía
circular;
ü imposición masiva de comparendos ambientales;
ü control de lixiviados y pasivos ambientales.
Ordenamiento
con límites
ü aplicación efectiva de los POMCA;
ü reconocimiento de las determinantes ambientales;
ü protección del PCCC;
ü medición de la capacidad de carga y respeto de sus
resultados;
ü restricción de desarrollos incompatibles con la
disponibilidad de agua;
ü evaluación acumulativa de proyectos;
ü condicionamiento de obras a la existencia previa de
servicios públicos.
Frente a esta visión, la
propuesta de la RAP luce incompleta y desequilibrada. Pone el crecimiento
económico como objetivo y la sostenibilidad como condición retórica, cuando
debería ocurrir lo contrario: la protección de la vida debe ser el límite dentro
del cual pueda desarrollarse la economía.
La agenda
construida desde el Consejo de Cuenca
Las propuestas del CISER
encuentran continuidad y respaldo territorial en la gestión desarrollada desde
la Presidencia del Consejo de Cuenca. Esta agenda puede organizarse en ocho
grandes componentes que la RAP debería incorporar:
1. Gobernanza
hídrica basada en evidencia
ü línea base regional de agua, saneamiento, riesgo y
residuos;
ü sistema de información integrado;
ü publicación de concesiones y permisos;
ü indicadores comparables por municipio y subcuenca;
ü seguimiento ciudadano y trazabilidad institucional.
2.
Fortalecimiento de los acueductos urbanos y rurales
ü diagnóstico técnico y financiero;
ü actualización de mapas de riesgo;
ü mejora de procesos de potabilización;
ü reducción de pérdidas;
ü almacenamiento redundante;
ü formalización y acompañamiento a acueductos
comunitarios;
ü protección de sus fuentes abastecedoras.
3. Saneamiento
y recuperación de cuerpos de agua
ü PTAR y soluciones descentralizadas;
ü cumplimiento de PSMV;
ü control de vertimientos;
ü tratamiento de lodos;
ü recuperación de ríos y quebradas;
ü reúso y aprovechamiento de aguas lluvias.
4. Ordenamiento
subordinado al POMCA
ü revisión de coherencia entre POT y POMCA;
ü protección efectiva de rondas y zonas de recarga;
ü freno a licencias incompatibles con la capacidad
ambiental;
ü aplicación del IMCU;
ü certificación previa de disponibilidad hídrica y
capacidad de servicios.
5. Gestión
regional de residuos
ü Observatorio Regional;
ü PGIRS armonizados;
ü Basura Cero;
ü compostaje;
ü aprovechamiento;
ü reciclaje;
ü biogás;
ü tratamiento de lixiviados;
ü auditoría a rellenos;
ü contingencias regionales.
6. Evaluación
acumulativa y principio de precaución
ü análisis conjunto de proyectos;
ü balances hídricos por subcuenca;
ü capacidad de carga ecosistémica;
ü control de fragmentación;
ü restricciones temporales cuando exista incertidumbre
grave.
7.
Participación y Acuerdo de Escazú
ü acceso abierto a la información;
ü sesiones territoriales e itinerantes;
ü participación de comunidades y acueductos rurales;
ü observatorio ciudadano;
ü escuela ambiental;
ü protección de líderes y veedores.
8. Auditoría
ambiental de campo
ü recorridos técnicos por los ríos;
ü identificación directa de vertimientos y presiones;
ü verificación de obras;
ü diálogo con comunidades ribereñas;
ü evidencia territorial para adoptar decisiones.
El informe demuestra que la
participación ambiental no debe limitarse a socializar proyectos ya decididos.
Debe permitir que las comunidades produzcan información, cuestionen prioridades
y condicionen la inversión pública.
9.
El riesgo de convertir al Quindío en corredor de paso
y zona de sacrificio
Para el Quindío, la agenda
es particularmente preocupante.
El departamento aparece
asociado con:
ü doble calzada Calarcá–La Paila;
ü corredor Armenia–Pereira–Manizales;
ü conexión Armenia–Cartago;
ü conexión férrea Zarzal–La Tebaida;
ü plataforma logística de La Tebaida;
ü Aeropuerto Internacional El Edén.
Estas obras van a
incrementar:
ü tráfico pesado;
ü contaminación atmosférica y acústica;
ü expansión urbana;
ü ocupación de suelo rural;
ü especulación inmobiliaria;
ü presión turística;
ü demanda de agua;
ü generación de residuos;
ü vertimientos;
ü fragmentación ecológica;
ü afectación del paisaje.
Sin embargo, no se presenta
para el Quindío un paquete simultáneo y obligatorio de:
ü seguridad hídrica;
ü nuevas capacidades de tratamiento;
ü fortalecimiento de acueductos;
ü saneamiento regional;
ü solución para residuos;
ü protección de suelos cafeteros;
ü evaluación de capacidad de carga;
ü compensaciones ambientales.
El departamento corre el
riesgo de soportar las externalidades del comercio regional sin capturar
beneficios proporcionales y sin recibir las inversiones necesarias para
proteger su territorio.
La región no puede tratar
al Quindío como un espacio disponible para el tránsito entre La Línea, el Valle
del Cauca, Risaralda y los puertos.
Este riesgo no es
hipotético. El propio Consejo de Cuenca identificó como fuentes potenciales de
pasivos ambientales los rellenos sanitarios, lixiviados, vertimientos,
infraestructura vial, ocupación de rondas, cambios de uso del suelo y
monocultivos intensivos. La gestión propuso inventariar estas cargas,
identificar responsables y determinar necesidades de restauración y
compensación.
Por ello, cualquier
proyecto de la RAP con incidencia sobre el Quindío debería estar acompañado de
una Matriz Regional de Pasivos, Riesgos y Compensaciones, que señale:
ü ecosistemas y fuentes afectadas;
ü incremento de demanda hídrica;
ü residuos y vertimientos adicionales;
ü suelos productivos transformados;
ü población expuesta;
ü impactos paisajísticos;
ü medidas de prevención;
ü compensaciones;
ü responsables;
ü indicadores y seguimiento.
Sin esta matriz, el Quindío
puede recibir el tráfico, el ruido, la contaminación, la presión turística, la
urbanización y los residuos, mientras la rentabilidad y la centralidad
económica se concentran en otros nodos de la región.
10.
La falacia de que toda infraestructura equivale a
desarrollo
El documento parte de una
concepción tradicional según la cual construir más infraestructura física
produce automáticamente crecimiento, competitividad y bienestar.
Esa relación no es
automática.
Una carretera puede reducir
tiempos de viaje, pero también:
ü inducir expansión urbana;
ü aumentar el valor especulativo del suelo;
ü fragmentar ecosistemas;
ü desplazar economías campesinas;
ü incrementar emisiones;
ü aumentar accidentes;
ü generar demanda adicional de viajes;
ü facilitar turismo masivo;
ü trasladar costos ambientales a los municipios.
Una plataforma logística
puede generar actividad económica, pero también elevar el consumo de agua, la
producción de residuos, el tráfico de carga y la ocupación de suelo.
Un aeropuerto ampliado
puede aumentar la conectividad, pero también incrementar presión inmobiliaria,
ruido, emisiones y turismo no regulado.
Por eso, ningún proyecto
puede declararse estratégico únicamente por su aporte al comercio. También debe
evaluarse por su compatibilidad con:
ü el agua disponible;
ü la capacidad de saneamiento;
ü los límites de los ecosistemas;
ü la protección del paisaje;
ü la calidad de vida;
ü la equidad territorial;
ü la resiliencia climática.
11.
“Movilidad sostenible” no puede ser una etiqueta
compensatoria
La incorporación de
expresiones como sostenibilidad, intermodalidad, protección ambiental o
descarbonización no corrige el desequilibrio de fondo.
Un tren puede emitir menos
por tonelada transportada que una flota de camiones, pero ello no convierte
automáticamente todo el proyecto en ambientalmente sostenible.
Debe evaluarse:
ü el trazado;
ü la afectación de fuentes hídricas;
ü el movimiento de tierras;
ü la fragmentación de hábitats;
ü la presión inducida sobre el suelo;
ü la energía utilizada;
ü las nuevas actividades asociadas;
ü los impactos acumulativos;
ü la capacidad de los municipios receptores.
La sostenibilidad no se
acredita por el modo de transporte elegido, sino por la relación integral entre
infraestructura, ecosistemas y comunidades.
12.
Lo ambiental no puede ser un capítulo separado
Uno de los errores
conceptuales más graves es presentar “lo ambiental” como un tema adicional,
ubicado después de la infraestructura y la logística.
El ambiente no es un
sector. Es la base material de todos los sectores.
Sin agua:
v no hay ciudades;
v no hay hospitales;
v no hay turismo;
v no hay agricultura;
v no hay industria;
v no hay logística;
v no hay vida.
Por tanto, cada proyecto
ferroviario, vial, aeroportuario o productivo debería estar condicionado desde
su formulación a demostrar:
1)
disponibilidad suficiente de agua;
2)
capacidad de tratamiento de aguas residuales;
3)
gestión integral de residuos;
4)
compatibilidad con los POMCA;
5)
respeto de determinantes ambientales;
6)
evaluación de impactos acumulativos;
7)
protección de suelos agrícolas y ecosistemas;
8)
adaptación al cambio climático;
9)
capacidad institucional de los municipios;
10)
beneficios sociales superiores a los costos
territoriales.
Mientras esto no ocurra, lo
ambiental seguirá siendo un apéndice destinado a legitimar decisiones tomadas
previamente desde la lógica económica.
Reorientación
necesaria: un verdadero Pacto Regional por la Vida
Antes de solicitar $22
billones para infraestructura logística, la RAP debería estructurar un Pacto
Regional por el Agua, el Saneamiento, los Residuos y la Protección del PCCC,
con proyectos definidos, metas, responsables, financiación y cronogramas.
Este pacto debería incluir
como mínimo:
1. Plan Maestro
Regional de Seguridad Hídrica
Inventario de fuentes, con
balances hídricos de oferta y demanda por subcuenca, escenarios climáticos,
protección de cuencas, modernización de PTAP, reducción de pérdidas,
almacenamiento estratégico y fortalecimiento de acueductos rurales.
2. Plan
Regional de Saneamiento y Descontaminación
Con PTAR, PSMV, soluciones
de tratamiento rurales, control de vertimientos, tratamiento de lodos, reúso y
metas de recuperación de ríos y quebradas y financiación estable de la
operación.
3. Sistema
Regional de Economía Circular y Basura Cero
Con metas anuales de
reducción del enterramiento, separación, compostaje, reciclaje,
aprovechamiento, biogás, formalización de recicladores, tratamiento de
lixiviados y reducción verificable de disposición final.
4. Observatorio
Regional de Agua, Residuos y Seguridad Ambiental
Que integre información de
las CAR, alcaldías, prestadores, autoridades sanitarias, DANE, órganos de
control, academia y ciudadanía.
5. Auditoría
técnica independiente a Andalucía y La Glorita
Para establecer capacidad
remanente, cumplimiento ambiental, riesgos, contingencias y necesidades de
inversión.
6. Estatuto de
Protección del PCCC
Con límites a la
suburbanización, protección de suelo agrícola, regulación del turismo, control
de grandes desarrollos, conservación de los valores bioculturales y
preservación de atributos culturales y paisajísticos.
7. Aplicación
regional del IMCU
Como instrumento para
definir límites de crecimiento según agua, saneamiento, residuos, riesgos,
movilidad, servicios y capacidad ecosistémica.
8. Evaluación
ambiental estratégica y acumulativa
Aplicada al conjunto de
proyectos viales, férreos, aeroportuarios, turísticos, agroindustriales y
logísticos. Los proyectos no deben estudiarse aisladamente. Deben analizarse en
conjunto para determinar su presión total sobre agua, biodiversidad, residuos,
movilidad y suelo.
9. Regla de
preexistencia de servicios
Ningún proyecto logístico,
urbano, turístico o industrial debería aprobarse o financiarse sin demostrar
previamente que existe capacidad suficiente de agua potable, alcantarillado,
tratamiento y gestión de residuos.
10. Sistema de
participación y control bajo el Acuerdo de Escazú
Con información abierta,
sesiones territoriales, observatorio ciudadano, auditorías de campo y
participación incidente de comunidades, acueductos rurales y organizaciones
ambientales.
13.
Conclusión
La propuesta de la RAP Eje
Cafetero no es una agenda integral de desarrollo regional. Es, principalmente,
una agenda de transporte, logística para una supuesta competitividad que
incorpora el ambiente como un capítulo secundario.
Reconoce el riesgo de
desabastecimiento de agua, pero no formula las soluciones. Defiende Los
Nevados, pero no establece límites claros al crecimiento que amenaza sus
cuencas. Promueve nuevas actividades económicas, pero no estructura el
saneamiento ni la gestión de los residuos que esas actividades exigirán. Habla
de sostenibilidad, pero no prioriza la supervivencia material de las
comunidades.
La gravedad de la omisión
de la RAP aumenta porque el Consejo de Cuenca y las organizaciones
territoriales no se limitaron a protestar. Se construyeron diagnósticos, se
solicitaron datos a decenas de entidades, se identificaron riesgos sobre agua,
saneamiento, residuos y ordenamiento, se formularon instrumentos como el IMCU,
se propuso un observatorio regional, se pidió armonizar los PGIRS, se planteó
Basura Cero y se advirtió sobre la capacidad crítica de los rellenos
sanitarios.
La RAP no puede afirmar que
no conocía estas problemáticas. La ponencia sobre residuos deja constancia
expresa de que fue convocada a ejercer su función articuladora y que su
respuesta no correspondió a la magnitud de la crisis.
Por ello, la crítica no es
simplemente que el ambiente tenga pocas páginas. La crítica es que la RAP
recibió una región con advertencias concretas, riesgos documentados y
propuestas técnicamente estructuradas, pero decidió seguir concentrando su
capacidad de interlocución política en la infraestructura destinada a movilizar
mercancías.
Mientras el Consejo de
Cuenca preguntaba cuánta agua queda, qué calidad tiene, dónde se vierte, cuánto
pueden resistir los rellenos y qué capacidad real poseen los municipios, la RAP
seguía preguntando cuántos kilómetros de vía, cuántos trenes, cuántos aeropuertos
y cuántas plataformas logísticas podían financiarse.
Esa diferencia resume dos
modelos de región: uno que mide el éxito por la velocidad del comercio y otro
que mide la dignidad por la capacidad de garantizar agua segura, saneamiento,
aire limpio, residuos tratados y un territorio habitable para las próximas
generaciones.
La crítica debe formularse
con absoluta claridad:
No puede llamarse
desarrollo a una agenda que sabe que 43 municipios pueden quedarse sin agua,
pero dedica su mayor esfuerzo a asegurar que los carros, los trenes y las
mercancías nunca se detengan.
No existe competitividad
posible en un territorio sin agua, sin saneamiento, con ríos contaminados y
rellenos sanitarios agotados. Lo demás es crecimiento aparente financiado con
la degradación de la vida.
La verdadera
infraestructura estratégica del Eje Cafetero no empieza en una doble calzada,
un aeropuerto o una plataforma logística. Empieza en las cuencas que producen
el agua, en las plantas que la vuelven potable, en los sistemas que tratan los
vertimientos y en las soluciones que impiden que los residuos sepulten el
territorio.
La región debe decidir qué
quiere ser: un corredor para que circulen más mercancías o un territorio capaz
de sostener la vida de sus habitantes durante los próximos cien años.
Atentamente,
Luis Alberto Vargas Ballén
Director CORPOCISER – Desarrollo Regional con Cero Huella de Carbono.
|
Nota: Este es un
documento electrónico generado desde los Sistemas de Información de la
CORPORACIÓN CISER. El original
reposa en los archivos digitales de la Entidad. |
Vocero Veeduría Cívica Armenia y Quindío
ANEXO 01. Resumen
técnico de las propuestas de la RAP Eje Cafetero para el Plan Nacional de
Desarrollo 2026–2030
La RAP Eje Cafetero propone
incorporar al próximo Plan Nacional de Desarrollo una agenda regional de
proyectos supra departamentales orientada principalmente a mejorar la
competitividad, la conectividad logística, la infraestructura de transporte, la
protección ambiental y la atención en salud de los departamentos de Caldas,
Quindío, Risaralda y Tolima.
La propuesta parte del Plan
Logístico Regional 2025–2040, que contiene 32 proyectos y estima
inversiones cercanas a $22 billones durante los próximos 15 años. Su
enfoque central es consolidar al Eje Cafetero como nodo estratégico de conexión
entre el centro del país, los puertos del Pacífico y el Caribe y los
principales corredores nacionales de comercio.
1.
Conectividad
ferroviaria
La RAP plantea fortalecer
una red ferroviaria regional y nacional que conecte plataformas logísticas,
zonas productivas y puertos.
Los principales proyectos
mencionados son:
- Rehabilitación y nuevos trazados del Tren del Pacífico,
particularmente en el trayecto Yumbo–La Felisa.
- Construcción de un ramal ferroviario desde La Felisa hacia la
futura Plataforma Logística del Occidente Colombiano —PLOC—, en La
Virginia.
- Desarrollo del Tren del Café, para conectar la estación
ferroviaria de Caldas con Caimalito, en Risaralda.
- Conexión ferroviaria Neiva–Tolima–La Dorada, con proyección
hacia Chiriguaná y Santa Marta.
- Conexión ferroviaria del Pacífico entre Zarzal y La Tebaida,
considerada estratégica para el Quindío.
Se indica que los estudios
del Tren del Café tienen un costo cercano a $25.000 millones, con
aportes de la CAF y recursos del Sistema General de Regalías.
2.
Infraestructura
vial y corredores nacionales
La agenda vial tiene un
peso considerable dentro de la propuesta. La RAP plantea continuar, completar o
estructurar varios corredores considerados estratégicos para la movilidad
regional y el comercio nacional.
Entre ellos se encuentran:
- Nueva concesión del corredor Ibagué–Cajamarca, tramo de la
vía nacional 40.
- Terminación de la doble calzada Armenia–Pereira–Manizales.
- Construcción de la doble calzada Calarcá–La Paila.
- Terminación o mejoramiento del corredor Armenia–Cartago.
- Mejoramiento de la vía Mariquita–Manizales.
- Construcción o mejoramiento de las vías Samán–Pereira–Dosquebradas–La
Virginia.
- Construcción de una conexión vial entre Risaralda y Chocó.
- Creación de un fondo cofinanciado entre la Nación y los gobiernos
territoriales para la construcción y mantenimiento de vías terciarias.
La justificación técnica se
concentra en la reducción de costos logísticos, el fortalecimiento del comercio
exterior y la conexión con los corredores hacia los océanos Pacífico y
Atlántico.
3.
Plataformas
logísticas y puertos secos
La RAP propone consolidar
una red de nodos logísticos regionales que permita concentrar, almacenar,
transformar y movilizar carga.
Se destacan:
- Fortalecimiento de la plataforma logística de La Dorada.
- Desarrollo de la Plataforma Logística del Occidente Colombiano
—PLOC— en La Virginia.
- Reactivación de la plataforma logística de Tebaida, en el
Quindío.
- Modernización y operación de puertos secos.
- Especialización económica y tecnológica de corredores logísticos.
También se menciona el
acompañamiento a corredores productivos como:
- Agroindustrial de Caldas —CLAO—.
- Agroindustrial, turístico y tecnológico del centro del Tolima
—CLATT—.
- Corredor Cerritos–La Virginia.
4.
Infraestructura
aeroportuaria
La RAP plantea una agenda
aeroportuaria regional con varios proyectos de ampliación y modernización:
- Construcción del Aeropuerto del Café, en Palestina, Caldas.
- Ampliación de pista y modernización tecnológica del Aeropuerto
Internacional Matecaña, en Pereira.
- Ampliación y mejoramiento de las instalaciones del Aeropuerto de
Flandes.
- Ejecución del Plan Maestro del aeropuerto El Edén, en
Armenia.
- Definición del futuro del aeropuerto Matecaña.
Estos proyectos se vinculan
con la conectividad nacional e internacional, el turismo, la carga aérea y la
competitividad exportadora.
5.
Agenda
ambiental
El componente ambiental se
concentra en tres asuntos principales:
Seguridad hídrica y adaptación climática.
La RAP cita un estudio según el cual 43 de los 100 municipios de la región
presentan riesgo alto o medio de desabastecimiento de agua durante temporadas
de intenso calor. Frente a este diagnóstico, solicita acciones conjuntas de
alcaldías, gobernaciones, corporaciones autónomas regionales y el Ministerio de
Ambiente.
Protección del Parque Nacional Natural Los Nevados.
Se propone que el Gobierno nacional garantice el cumplimiento de la sentencia
que reconoció a Los Nevados como sujeto de derechos y asigne los instrumentos
institucionales y presupuestales necesarios a Parques Nacionales y a las
entidades territoriales. El documento resalta que este ecosistema abastece de
agua a cerca de 3,5 millones de personas.
Geoparque Volcán del Ruiz.
Se plantea posicionarlo como prioridad regional dentro del componente ambiental
del Plan Nacional de Desarrollo, destacando su valor científico, social y
económico.
6.
Salud
regional
La RAP propone incluir en
el Plan Nacional de Desarrollo y en el plan plurianual de inversiones la
construcción de un Hospital Regional de Alta Complejidad en Pereira.
La iniciativa tendría
cobertura sobre:
- Caldas.
- Quindío.
- Risaralda.
- Chocó.
- Norte del Valle del Cauca.
- Norte del Tolima.
Además, se solicita el
rescate y fortalecimiento financiero de la red hospitalaria pública regional,
debido a sus dificultades económicas y al riesgo que estas representan para la
atención oportuna de los pacientes.
Síntesis de la
orientación general
La propuesta de la RAP Eje
Cafetero tiene una orientación predominantemente logística, vial,
ferroviaria, aeroportuaria y productiva. Su propósito central es reducir
costos de transporte, conectar la región con los puertos, fortalecer el
comercio exterior y elevar los indicadores de competitividad.
El componente ambiental sí
aparece, pero se concentra en declaraciones generales sobre seguridad hídrica,
protección de Los Nevados y promoción del Geoparque Volcán del Ruiz. En las
páginas revisadas no se identifican proyectos específicos, presupuestados y
territorializados para:
- ampliación o modernización de PTAP;
- tratamiento de aguas residuales;
- construcción de PTAR;
- reducción de pérdidas en acueductos;
- fortalecimiento de acueductos rurales;
- gestión integral de residuos sólidos;
- aprovechamiento, compostaje o reciclaje;
- tratamiento de lixiviados;
- recuperación de cuencas y microcuencas abastecedoras;
- protección concreta del Paisaje Cultural Cafetero.
Por tanto, el documento
reconoce que existe riesgo de desabastecimiento hídrico, pero todavía no
traduce ese diagnóstico en una cartera de inversiones ambientales comparable,
en precisión y alcance, con la extensa agenda de carreteras, trenes,
aeropuertos y plataformas logísticas. Esa diferencia revela que la
infraestructura económica está formulada como proyecto, mientras la protección
ambiental permanece principalmente como declaración de intención.
7.
Análisis
territorial de los proyectos priorizados por la RAP Eje Cafetero
La distribución de los
proyectos propuestos para el Plan Nacional de Desarrollo 2026–2030 evidencia
una concentración territorial desigual. Aunque la RAP presenta la agenda
como supra departamental, buena parte de las inversiones se localiza en nodos
específicos, especialmente en Risaralda y Caldas, mientras Quindío y
Tolima cumplen principalmente funciones de conexión y tránsito.
Para comparar la
concentración, se contabilizaron los proyectos que tienen una localización
departamental expresa. Los proyectos compartidos aparecen en cada territorio
involucrado, debido a que generan infraestructura, impactos o beneficios
directos en todos ellos. No se incluyeron en el conteo los planteamientos
genéricos sobre vías terciarias, seguridad hídrica, Los Nevados o
fortalecimiento hospitalario regional.
Clasificación
por concentración territorial
|
Prioridad |
Departamento |
Proyectos con incidencia
territorial identificada |
Papel predominante |
|
1 |
Risaralda |
9 |
Nodo logístico, vial,
aeroportuario y hospitalario |
|
2 |
Caldas |
8 |
Nodo
ferroviario, aeroportuario, logístico y agroindustrial |
|
3 |
Quindío |
6 |
Corredor de conexión vial,
ferroviaria y logística |
|
4 |
Tolima |
5 |
Puerta de
conexión entre el centro del país y el Eje Cafetero |
Esta clasificación no
representa necesariamente el número definitivo de proyectos del Plan Logístico
Regional, sino la concentración observable en las propuestas divulgadas.
8.
Risaralda:
mayor concentración y principal centro funcional
Risaralda es el
departamento más favorecido por la distribución de proyectos. Pereira,
Dosquebradas, La Virginia y Caimalito aparecen como puntos centrales de la
agenda regional.
Proyectos
identificados
1.
Plataforma Logística del Occidente Colombiano —PLOC—
en La Virginia.
2.
Ramal ferroviario entre La Felisa y la PLOC.
3.
Tren del Café entre Caldas y Caimalito.
4.
Terminación de la doble calzada
Armenia–Pereira–Manizales.
5.
Corredor vial Samán–Pereira–Dosquebradas–La Virginia.
6.
Conexión vial entre Risaralda y Chocó.
7.
Ampliación de pista y modernización del Aeropuerto
Internacional Matecaña.
8.
Corredor logístico Cerritos–La Virginia.
9.
Hospital Regional de Alta Complejidad en Pereira.
Lectura técnica
La RAP está consolidando a
Risaralda, y especialmente a Pereira, como el centro operativo del Eje
Cafetero. En el departamento convergen:
o infraestructura férrea;
o plataforma logística;
o corredores viales nacionales;
o aeropuerto internacional;
o servicios hospitalarios de alta complejidad;
o conexiones con el Pacífico y el Chocó.
No se trata solamente de
una concentración cuantitativa, sino de una concentración de proyectos con
capacidad para producir centralidad económica, valorización del suelo,
captación de inversión y concentración de servicios regionales.
El Hospital Regional en
Pereira refuerza esa posición. Aunque se presenta como una solución para seis
departamentos, la infraestructura física, el empleo especializado, la
contratación y buena parte de la actividad económica quedarían localizados en
Risaralda.
Prioridad
territorial
Muy alta. Risaralda es el principal beneficiario directo y el nodo articulador de
la agenda.
9.
Caldas:
plataforma ferroviaria, aeroportuaria y productiva
Caldas ocupa el segundo
lugar y cuenta con proyectos estratégicos de gran escala, particularmente en La
Dorada, Manizales, Palestina y La Felisa.
Proyectos
identificados
1.
Rehabilitación del Tren del Pacífico hasta La Felisa.
2.
Tren del Café entre Caldas y Caimalito.
3.
Conexión ferroviaria Neiva–Tolima–La Dorada.
4.
Terminación de la doble calzada
Armenia–Pereira–Manizales.
5.
Mejoramiento de la vía Mariquita–Manizales.
6.
Construcción del Aeropuerto del Café en Palestina.
7.
Fortalecimiento de la plataforma logística de La
Dorada.
8.
Corredor Logístico Agroindustrial de Caldas —CLAO—.
Lectura técnica
Caldas presenta una agenda
más diversificada que la del resto de los departamentos. Combina:
o ferrocarriles;
o carreteras;
o aeropuerto;
o plataforma logística;
o agroindustria;
o conexión con el río Magdalena y el centro del país.
La Dorada aparece como un
nodo especialmente estratégico por su relación con el corredor férreo nacional,
el Magdalena Medio y las conexiones hacia Chiriguaná y Santa Marta. Palestina y
Manizales concentran las apuestas aeroportuarias y viales.
Mientras Risaralda se
proyecta como centro de servicios y distribución regional, Caldas se posiciona
como plataforma de articulación entre la región andina, el Magdalena y los
corredores de exportación.
Prioridad
territorial
Alta. Caldas recibe proyectos de gran escala y alto valor estratégico
nacional.
10.
Quindío:
territorio de paso y conexión, pero sin centralidad regional equivalente
El Quindío ocupa el tercer
lugar por número de proyectos territorialmente identificables. Sin embargo, la
naturaleza de su participación es diferente: aparece principalmente como corredor
de tránsito entre el centro del país, el Valle del Cauca y los puertos del
Pacífico.
Proyectos
identificados
1.
Conexión ferroviaria Zarzal–La Tebaida.
2.
Terminación de la doble calzada
Armenia–Pereira–Manizales.
3.
Doble calzada Calarcá–La Paila.
4.
Terminación o mejoramiento de la vía Armenia–Cartago.
5.
Reactivación de la plataforma logística de La Tebaida.
6.
Ejecución del Plan Maestro del Aeropuerto
Internacional El Edén.
Lectura técnica
El Quindío concentra
proyectos alrededor de tres puntos:
- Armenia, como nodo vial;
- La Tebaida, como nodo logístico
y ferroviario;
- El Edén, como infraestructura aeroportuaria.
La agenda convierte al
departamento en una pieza de conexión entre Bogotá, el corredor de La Línea, el
Valle del Cauca, Buenaventura, Pereira y Cartago.
No obstante, existe una
diferencia sustancial frente a Risaralda y Caldas: en el Quindío predominan los
proyectos destinados a facilitar el paso de personas, vehículos y mercancías,
no necesariamente a consolidar servicios regionales superiores o centros
productivos de mayor complejidad.
Esta situación genera una
preocupación especial. El departamento puede asumir:
o mayor presión sobre sus vías y suelos;
o expansión urbana y logística;
o aumento del tráfico pesado;
o transformación de áreas rurales;
o afectación del Paisaje Cultural Cafetero;
o presión sobre fuentes hídricas y servicios públicos;
o incremento del turismo masivo y de la generación de
residuos.
Pero el portafolio no
presenta una compensación equivalente en materia de agua potable, saneamiento,
tratamiento de vertimientos, residuos sólidos o restauración ecológica.
Prioridad
territorial
Media por
cantidad de proyectos, pero subordinada en su función. El Quindío es relevante como corredor, aunque no recibe una centralidad
institucional y económica comparable con Pereira o La Dorada.
11.
Tolima:
conexión nacional y puerta oriental de la región
Tolima registra una menor
concentración de proyectos en las páginas analizadas, aunque algunos tienen
importancia nacional.
Proyectos
identificados
1.
Nueva concesión vial Ibagué–Cajamarca.
2.
Conexión ferroviaria Neiva–Tolima–La Dorada.
3.
Mejoramiento de la vía Mariquita–Manizales.
4.
Ampliación y mejoramiento del Aeropuerto de Flandes.
5.
Corredor Agroindustrial, Turístico y Tecnológico del
Centro del Tolima —CLATT—.
Lectura técnica
Tolima cumple una función
de enlace entre Bogotá, el centro del país, el valle del Magdalena y el Eje
Cafetero. El corredor Ibagué–Cajamarca tiene gran importancia porque conecta
con el túnel de La Línea y soporta una parte significativa del comercio nacional.
Sin embargo, las
iniciativas se encuentran más dispersas territorialmente:
o Ibagué y Cajamarca en el centro;
o Mariquita y Flandes en el norte y oriente;
o conexión ferroviaria hacia La Dorada.
La propuesta no configura
un único nodo tan definido como Pereira, La Virginia o La Dorada. Tolima
aparece como territorio de articulación nacional, más que como centro
funcional interno de la RAP.
Prioridad
territorial
Media-baja. Tiene proyectos estratégicos, pero menor concentración y cohesión
territorial dentro del portafolio presentado.
12.
Jerarquía
funcional de los departamentos
La distribución permite
identificar cuatro funciones distintas:
1. Risaralda: el
nuevo gran centro regional
Concentra logística,
servicios especializados, aeropuerto, salud, ferrocarril y conexiones viales.
Pereira y La Virginia son los principales beneficiarios de la agenda.
2. Caldas:
plataforma de conexión nacional
La Dorada, La Felisa,
Palestina y Manizales articulan ferrocarril, aeropuerto, agroindustria y
transporte hacia el Magdalena y el Caribe.
3. Quindío:
corredor logístico y paisajístico -pasadero de buses y camiones-
El departamento facilita el
tránsito entre el centro del país y el Pacífico, pero recibe simultáneamente
una fuerte presión territorial, ambiental y urbanística.
4. Tolima:
puerta oriental
Conecta el Eje Cafetero con
Bogotá, el Magdalena y el sur del país, aunque con una agenda más dispersa.
13.
Hallazgo
principal: concentración económica sin equilibrio ambiental
El mayor problema no es
solamente que unos departamentos reciban más proyectos que otros. El problema
estructural es que la RAP concentra la planeación en corredores, plataformas,
aeropuertos y centros logísticos, mientras el componente ambiental carece de
una distribución departamental concreta.
La agenda identifica que 43
de los 100 municipios presentan riesgo medio o alto de desabastecimiento de
agua, pero no señala:
o cuáles son los proyectos para cada departamento;
o qué acueductos serán modernizados;
o qué fuentes abastecedoras serán protegidas;
o cuántas PTAP o PTAR serán construidas;
o cuánto se invertirá en reducción de pérdidas;
o qué soluciones se plantean para los acueductos
rurales;
o dónde se localizarán las infraestructuras para
tratamiento y aprovechamiento de residuos;
o qué medidas compensarán los impactos de los corredores
logísticos.
La diferencia es evidente: los
proyectos de transporte tienen nombres, trayectos, localización y fuentes
potenciales de financiación; los problemas ambientales reciben diagnósticos
generales y llamados institucionales.
14.
Conclusión
La priorización territorial
puede resumirse así:
Risaralda
concentra los beneficios; Caldas consolida las plataformas estratégicas;
Quindío soporta buena parte del tránsito y de la presión territorial; Tolima
garantiza la conexión con el centro del país.
Desde la perspectiva del
Quindío, esta agenda exige una revisión crítica. El departamento no puede
aceptar convertirse en una plataforma de paso, carga, turismo y expansión
urbana sin que antes se garanticen:
o seguridad hídrica;
o capacidad de los acueductos;
o saneamiento básico;
o tratamiento de aguas residuales;
o solución regional de residuos;
o protección del Paisaje Cultural Cafetero;
o evaluación de capacidad de carga territorial;
o compensaciones ambientales por la infraestructura
proyectada.
No resulta
admisible planear con precisión por dónde pasarán los trenes, las dobles
calzadas y las mercancías, pero dejar sin proyecto, presupuesto y cronograma el
agua que sostiene la vida de la región.
Atentamente,
Luis Alberto Vargas Ballén
Director CORPOCISER – Desarrollo Regional con Cero Huella de Carbono.
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Nota: Este es un
documento electrónico generado desde los Sistemas de Información de la
CORPORACIÓN CISER. El original
reposa en los archivos digitales de la Entidad. |
Vocero Veeduría Cívica Armenia y Quindío


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